martes, 27 de octubre de 2009

Playas y terrorismo jurídico. Diario por esto 27 de Octubre

ESCRUTINIO
Playas y terrorismo jurídico
Juan José Morales
Alguna vez he comentado que la lucha de los ambientalistas recuerda el combate entre David y Goliat. Las grandes empresas depredadoras del medio ambiente cuentan con abundante dinero, influencias políticas, bufetes de abogados y muchos otros recursos, y lo que gastan para salirse con la suya pronto lo recuperan con creces, pues sólo es parte de la inversión. En cambio, quienes se les oponen tienen armas muy limitadas y nadie les compensa económicamente por el tiempo, el esfuerzo e incluso el dinero que invierten en su labor.

Para remate, no es raro que los ambientalistas sean objeto de linchamiento en los medios de comunicación, donde es usual que se les acuse de anarquistas, retrógrados y enemigos del progreso y el desarrollo. Así, ahora se ha desatado una virulenta campaña contra Guadalupe Álvarez Chulim, presidenta de la asociación Cielo, Tierra y Mar (Citymar) de Cozumel, a quien se acusa de haber paralizado —por un recurso legal que interpuso— las obras de restauración de playas de Cancún y la Riviera Maya y de causar con ello graves daños a la economía nacional. Incluso, algún dirigente hotelero amenazó con acusarla penalmente por ello. De concretarse su intención, ciertamente resultaría insólito que a alguien se le persiga judicialmente por utilizar los medios que la ley le ofrece.

Con esta calcomanía adherida a sus vehículos, al menos millar y medio de cozumeleños han manifestado públicamente que se oponen a la extracción de arena en su isla.

Pero, aunque se quiere presentar las cosas como si nadie más que ella se opusiera a la extracción de arena y ella solitita —emulando a Superman o la Mujer Maravilla—, hubiera detenido el proyecto, no hay que olvidar que muchas organizaciones sociales y empresariales de Cozumel se pronunciaron públicamente contra la extracción de arena en ese lugar.
Y, vistas las cosas en un contexto más amplio, tal pareciera que la responsabilidad por el hecho de que los turistas se sientan frustrados al venir a Cancún y no encontrar las playas prometidas, es de Guadalupe Álvarez y no de los hoteleros que al destruir las dunas costeras para levantar sus edificios causaron la pérdida de los arenales. O que tampoco tienen responsabilidad alguna los hoteleros y funcionarios que hace apenas tres años —y sin que nadie se opusiera a ello— gastaron 216 millones de pesos en un proyecto semejante al actual (que ahora costará mil millones) y anunciaron con bombo y platillo que Cancún tenía nuevas playas... de las que pronto no quedó sino el recuerdo porque el mar se las llevó en unos meses. O que la responsable de que Cancún no tenga playas es la presidenta de Citymar y no la empresa que realizó aquellos efímeros trabajos.
Con tales antecedentes, es lógica y explicable la preocupación de los cozumeleños —de la cual se hizo portavoz y conducto legal (legal, hay que subrayarlo), Guadalupe Álvarez— ante la posibilidad de que nuevamente se ejecute una obra sin adecuado sustento técnico y científico, que afecte el medio ambiente de su isla y ni siquiera resuelva el problema de la erosión de playas.
La poderosa transnacional Monsanto tiene como norma que cada vez que alguna organización o persona la acusa de daños al medio ambiente o de prácticas indebidas, le lanza una verdadera jauría de abogados que, aunque no logren ganar el pleito, hacen que sus acusadores se desgasten y pierdan mucho tiempo y dinero en batallas legales. Con este terrorismo jurídico busca desalentar las críticas y demandas en su contra.
Algo semejante ocurrió hace poco más de cuatro años en Cancún a la ambientalista Araceli Domínguez, del Grupo Ecologista del Mayab, encarcelada bajo cargos de difamación para hacerla desistir de su campaña contra las condiciones en que se mantenía a los animales en un delfinario propiedad del magnate cementero Bernardo Zambrano.
Sería preocupante que ahora también se quiera utilizar estos métodos para acallar a quienes legítimamente, dentro del marco de la ley, y con los procedimientos que ésta señala, actúan con la intención de proteger y conservar el medio ambiente.
Comentarios: kixpachoch@yahoo.com.mx





Con esta calcomanía adherida a sus vehículos, al menos millar y medio de cozumeleños han manifestado pública-mente que se oponen a la extracción de arena en su isla.

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